jueves, 6 de junio de 2019

¿Y DÓNDE QUEDASTE TU?



En el artículo pasado  EL honor de SER papá,  te decía que a a partir de que tienes a tu primer hijo, ERES papá todo el tiempo y si bien es lo más importante, es lo que va a trascender de ti en el espacio y el tiempo, no es lo único que ERES. Existen otros aspectos que te constituyen, como una gráfica de pay, en dónde cada pedazo tiene un valor, que es  diferente para cada quien y se encuentran ahí tus gustos, tus intereses, lo que te motiva, tu historia, tus sentimientos, el resto de tus relaciones, ser hija/hijo, ser amiga, hermano, tus valores, tus físico y todo esto te configura en lo que eres, no lo pierdas por ser mamá, por ser esposa porque además nadie puede dar lo que no tiene. 

¿Y dónde quedaste tu? Dónde quedo todo esto que eres, además de ser mamá o papá. 

Las mamás son las que más tienden a desaparecer todo lo demás.

De aquí parte mi siguiente pregunta que es: ¿Cómo influyes desde ese lugar? 

Si te has vaciado, si te has olvidado de todas estas facetas, de algún modo tienes frustración, tienes dolor, y esto te lleva al enojo, al a la queja, al reclamo, y te lleva también a ser muy influenciable, a veces celosa, envidiosa, complicada, a cambiar el orden de los valores. ¿Cómo estás influyendo desde ese lugar? Y no solo a tus hijos, a tu pareja, a tus padres, a tus amistades.

Y la mayoría de las veces, el colocarte en un lugar de invisibilidad, te sirve para algo.

Y aquí está la tercera pregunta de creación de conciencia ¿Para qué te está sirviendo estar en ese lugar? 

Quizá para estar cómoda, para protegerte, o simplemente porqué inconsientemente quedaste ahí y hoy no estás sabiendo como salir.

Cuando mis hijos eran pequeños, en una de sus fiestas de cumpleaños, estaba haciendo llamadas a las mamás de confirmación, la primera pregunta, como es común era Hola amiga! Cómo estás? La respuesta del 99% era poco alentadora, respuestas como: “Pues aquí, pasándola”, “Aquí lidiando con estos chamacos”, “Ay corriendo, ya sabes que ando de chofer”, solamente una persona me contesto con naturalidad “Muy bien gracias a Dios” esa era la única de mis invitadas, en ese momento, que tenía un trabajo de ejecutiva en un corporativo. Eso me dejó pensando en lo que estaba pasado y lo que pasó ahí es que ella no se había perdido a sí misma, además de ser mamá estaba realizando algo más que le gustaba. Es importante que como mamá no pierdas la perspectiva, insisto ser mamá, sobre todo cuando tus hijos son pequeños y los estás formando,  es el pedazo del pay más grande, al que le debes peso, por el que es necesario prepararte, donarte, pero sin perderte.

Robert Fischer en su libro El caballero de la Armadura Oxidada nos dice
“Solo podrás amar a otros en la medida en que te ames a ti mismo” 
Este libro trata de un caballero que vivía en su palacio, con muchas riquezas y peleaba con dragones, tenía una armadura que lo protegía, pero de pronto se da cuenta que le empieza a pesar, a incomodar, se pierde, no sabe cómo regresar y a través del libro va descubriéndose y siente lo valioso que es sin su armadura.

Así nosotros vamos haciéndonos de una armadura, desde pequeños, que nos protege de nuestras heridas, de nuestros miedos, aparentemente brilla, te hace lucir bien, pero conforme va pasando el tiempo, si no resolvemos esto que protegemos, la armadura se va haciendo gruesa y pesada. Si tú al ser mamá o papá te vas perdiendo a ti mismo, tu armadura se hace pesada, y ahí adentro de tu armadura, no eres efectivo en tu accionar y también provocas que también tus hijos tengan generen armaduras pesadas.

Por esto es importante encontrarte, recordarte de qué estás  hecho, de cuerpo y espíritu, que tienes facultades superiores inteligencia y voluntad,  reconocer tus talentos, tus gustos, tus valores, tus habilidades, cuidarte, nutrirte, poner límites, amarte con todo lo que eres. Conocerte, aceptarte y convertirte en la mejor versión de ti.

En mis talleres ayudo a lo jóvenes a conocerse en todas sus facetas y valorarse en sí mismos, independientemente de su contexto y es maravilloso ver su transformación, como sale su autenticidad y de ahí su brillo, inclusive, se nota en su postura. Algunos apagados, encorvados, recobran luz, se enderezan, otros que llegan como muy seguros de sí mismos, regresan a un estado natural, en el que brillan mejor.  Se quitan sus armaduras y brillan con luz propia.

Si quieres información de lo talleres, aquí, están mis redes sociales para que me contactes. Tenemos un taller próximo, del 1 al 5 de julio.  No permitas que tus hijos vivan adentro de una armadura, no vivas tú adentro de una armadura.

Te dejo las preguntas para ti y para tus hijos ¿Y dónde quedaste tú? ¿Cómo influyes desde ese lugar? ¿Para qué te sirve quedarte ahí?

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